El auge del coche eléctrico está transformando la forma en que entendemos la movilidad. Sin embargo, para sacar el máximo partido a estos vehículos es fundamental disponer de un punto de recarga adecuado en casa o en la empresa.
Existen diferentes tipos de cargadores:
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Modo 2: conexión a enchufe convencional, pero lenta.
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Modo 3: wallbox, la opción más recomendable para uso doméstico.
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Modo 4: carga rápida, más habitual en estaciones públicas.
A la hora de elegir el cargador ideal, es necesario tener en cuenta la potencia de la instalación eléctrica, el tipo de vehículo y la frecuencia de uso. En muchos casos, puede ser necesario aumentar la potencia contratada o instalar protecciones adicionales para garantizar la seguridad.
La instalación de un cargador requiere la intervención de profesionales acreditados, ya que no solo implica la conexión al sistema eléctrico, sino también la integración con sistemas de gestión de carga. Esto permite aprovechar las horas valle de la tarifa eléctrica y reducir costes.
Además, en comunidades de vecinos la normativa facilita la instalación de cargadores en garajes, incluso sin necesidad de autorización de la junta, lo que agiliza el proceso.
Invertir en un punto de recarga propio es invertir en comodidad, ahorro y sostenibilidad.



